Razón vs Corazón 

No voy a escribirle más. No voy a escribirle más. No voy a escribirle más. No voy a escribirle más. 

Mientras una parte de mi cerebro se engaña repitiendo la dichosa frase cual castigo de colegio, la otra parte, la que conecta directamente con el corazón está redactando inconscientemente el mensaje con el que volveré como gata herida en busca de una lengua que me cure las heridas. 

O como cuando todo iba bien, y me decía a mí misma, sois amigos, nada más. Y la cabeza me martilleaba una y otra vez No va a pasar nada. No va a pasar nada. No va a pasar nada. No va a pasar nada. Y vaya si pasaba, el corazón se me aceleraba con el primer mensaje, la sonrisa se tornaba imparable, mi mente ya visualizaba su boca, me mordía el labio, y al tercer mensaje ya estaba deseando que me follara sobre la mesa, contra la pared, en el suelo, con ternura o con fuerza. Me daba igual, ya no podía pensar, pero, No va a pasar nada. No va a pasar nada. No va a pasar nada. No va a pasar nada.

No puedo evitar sonreír 

Me despertó un olor a café, abrí los ojos y a través de la persiana pude ver que ya era de día. Me desperecé entre las sábanas que olían a sexo, a ti, a una lucha desenfrenada de nuestros cuerpos intentando conquistarse, llegando al extasis una y otra vez. Sonrío. Recordar tu cuerpo desnudo sobre el mío me hace sonreír, revivir cada beso, cada caricia, cada embestida, cada gemido, es imposible no sonreír, con la mirada del que quiere más. Me ruborizo al imaginarte dentro de nuevo, así que me recojo el pelo en una coleta y salgo de la cama. 

Lo primero que hago al pisar el suelo es tropezar con tus pantalones, no puedo evitar sonreír al recordar la urgencia por quitarnos la ropa, nos teníamos prisa, mis bragas por las rodillas justo en el momento que me das la vuelta y empujas sobre la cama, me ansías, y te noto hambriento, hasta tal punto que paseas tu lengua entre mis piernas, con la fuerza de un ciclón, con la prisa del que llega tarde… 

Decido continuar mi camino, esquivando nuestra ropa, hasta el baño, me miro en el espejo y no puedo evitar sonreír, tengo el rímel corrido, el pelo enmarañado y restos de pintalabios. Me gusto. Me gusto asi, feliz, tuya. Me gusto sonriente, apasionada. Me gusto.

Oigo el traqueteo de unos platos en la cocina, olor a tostadas y ese olor a café que me ha despertado, y el estómago rugió casi ordenando que le diera algo de comer, así que fui hasta la cocina, y ahí estabas. Sin camiseta, con los platos en la mano, preparando la mesa para el desayuno, mientras te oigo tararear a Vetusta Morla. Me apoyo en el quicio de la puerta y te observo, y no puedo evitar sonreír. Tu pelo revuelto, un par de arañazos en la espalda, tu culo prieto, tu espalda, esos lunares en el pecho, tus manos. No puedo evitar sonreír. Y de pronto te das cuenta que llevo un rato observando, colocas tus manos en la cintura y ladeando la cabeza me preguntas si no pienso ir a por mi desayuno. Voy directa hacia la mesa a coger la taza de café, pero me agarras de un brazo y me susurras ‘ése es para luego, me refiero a este’ y me besas mientras tus manos trepan por mis pechos. 

Y no puedo evitar sonreír. 

No puede ser.

Dos ambulancias y tres coches de policía. Vecinos haciendo corrillo en el portal de la calle San Juan nº2 , caras de asombro, policías y técnicos sanitarios entrando y saliendo.

-¿Qué ha pasado?- Preguntaba la vecina del quinto que llegaba cargada con la compra. Rápido le pusieron al día las cuatro vecinas que estaban en la acera, debajo del toldo de la farmacia, porque caía una buena solanera para ser las 10 de la mañana. -Pobre, ya sabía yo que algún día nos daba un disgusto- comentó una de las vecinas al enterarse que Rocío, la joven del segundo.

Tengo frío, en todo el cuerpo, salvo en la cabeza, la cabeza casi no la siento, algo viscoso tras la nuca, y un dolor algo punzante en el costado ¿Por qué no puedo moverme? Oigo voces, no entiendo muy bien lo que dicen, una mujer le ha dicho a un hombre que me inyecte 3 gramos de no se qué y que procure no moverme mucho. Oigo pasos, alguien hace fotos, sigo sin poder moverme, maldita sea, intento hablar pero las palabras se amontonan en la garganta, quieren salir pero mi boca no se abre, ni si quiera un ápice, ¿Estaré muerta?  No puedo estar muerta, estoy oyendo voces, siento el frío, espera, ¿estoy en el suelo? sí, ¿pero de dónde? -Recuerda Rocío, recuerda que hiciste anoche- Te preguntas. Saliste de trabajar del pub a las 3 de la mañana, como cada jueves, y de camino a casa tropezaste con Javier, que se ofreció a llevarte a casa, accediste, oh mierda! Te lo volviste a follar Rocío! -Te dices a ti misma, porque nadie te escucha, porque no puedes hablar, porque no puedes moverte ¿QUÉ MIERDA ME HA PASADO? Gritas todo lo que puedes, pero tu boca sigue inmóvil, como tu cuerpo.

-¿Quién es ése?- Se preguntan los vecinos al ver cómo se llevan esposado a un chico, que viste una camiseta gris con manchas de sangre y unos vaqueros desgastados, el policía lo sienta en la parte de atrás del coche patrulla, y se lo llevan.

Me muevo, me estoy moviendo. Más bien me mueven, sigo sin tener el control de mi cuerpo, siento el frío en todo el cuerpo, ahora principalmente en la espalda y el culo, así que deduzco que estoy desnuda, fantástico, rodeada de gente que no conozco y yo desnuda y sin poder moverme. De golpe siento un calambrazo en todo el cuerpo, que me va de los pies a la cabeza, recorriendo toda mi espina dorsal, de pronto oigo a la mujer de antes decir que carguen a 300 y sin darme tiempo a reaccionar ZAS! otra carga, vaya ahora si veo, menos mal, no sé que han hecho pero veo una luz blanca que me ciega, cuando la vista se me acostumbra reconozco que es el fluorescente de mi baño. Estoy en casa al menos, sigo teniendo frío, pero ya puedo ver, y puedo moverme, me incorporo lentamente, pero están todos muy ocupados y no me prestan atención, la señora que gritaba antes acaba de salir por la puerta diciéndole a los camilleros algo que no he oído, al ver que entran me tapo el pecho como acto reflejo, pero ni me miran, siguen su camino pasando por mi lado sin ni siquiera mirarme, me sorprende y les sigo con la mirada. Paran justo al lado de la bañera justo dónde ves en la esquina una marca de sangre y el cuerpo de alguien en el suelo. No te da tiempo a ver quien es porque enseguida te das cuenta que está muerta, ¿quién coño ha muerto en tu baño? Te acercas para preguntar, pero nadie te oye, nadie te mira. Han tapado el cuerpo con una sábana, a la espera de que llegue el forense para certificar su muerte, pero de golpe algo se te remueve por dentro, ese frío que sentías te arde, te quema, te duele, el cuerpo tiene los pies visibles y has reconocido el tatuaje del pie derecho. No puede ser, no puedo estar muerta.

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¿Y si nunca te han querido cómo sabes lo que es el amor? ¿Qué se siente cuando lo eres todo para alguien? ¿cual es la raíz cuadrada de 782348750? ¿A qué huelen las nubes?

No es algo que me pregunte todos los días, pero tengo claro que no sabría responder a ninguna de ellas. Y bueno, las matemáticas y las alturas nunca se me dieron bien, querer sí, se me da de maravilla. Predisponerme a ello me refiero, que me quieran lo llevo peor, en suspenso continuo, podría decir que nunca me ha preocupado, pero, seamos sinceros ¿A qué chica de 20 años no le preocupa? No, no tengo 20 años, ojalá, haría las cosas de otra manera, y posiblemente cerraría el corazón y abriría las piernas, pero, me encuentro con muchos más y ya voy tarde para eso. O no, no sé. Seguramente cometería los mismos errores otra vez.

No necesito que me quieran para saber si era amor, yo sé lo que sentí todas y cada una de las veces que repartí amor.

Así que sé lo que es querer, que me falte el aire, que esa persone forme parte del 90% de tus pensamientos, que cualquier cosa te recuerde o te haga pensar en ella, que sientas cientos de mariposas en el estómago (ojo, no confundir con hambre) rugiendo cuando estás cerca de él, que se te escape la sonrisa cada vez que recibes un mensaje suyo, que se te hagan bola los sentimientos y se te atraviesen en mitad del pecho cuando todo termina y sabes que no volverás a verle, y cuando esa bola te atraviesa la garganta y escala estrepitosamente hasta los ojos y desata la tormenta, sé lo que es querer, igual no sé lo que es el amor correspondido, pero que no me jodan, porque sé lo que es querer.

“Tú que sabrás del amor si nunca te han querido” , afortunadamente no hay nadie tan hijo de puta que se haya atrevido a dedicarme tan crueles y estúpidas palabras, nadie, salvo yo. Porque si algo tengo claro, es que nadie será más cruel contigo que tú mismo. Cuando ya pasas de los 30 y haces balance y miras atrás y haces cuentas, recuerdos, sueños, trabajos, amigos, sexo, amores… Y miras a tu alrededor, ay amiga, las putas e inevitables comparaciones, ¿por qué yo no? ¿Qué clase de tara mental, física o emocional tengo para que nadie haya sido capaz de quererme?

He tenido que cumplir los 33 para darme cuenta que no tengo ninguna tara mental, ni física (bueno, algunos no estarán de acuerdo en este punto, puesto que peso #masde50kg , uso una 44 y claro, debo ser encerrada en las mazmorras y comer junto a los perros), puede que emocional tenga alguna, no nos vamos a engañar a estas alturas, pero, he descubierto que igual no he dejado que me quieran.

No vamos a dramatizar, que uno no se muere de amor, a no ser que seas Romeo o Tuitero, OH WAIT!

Y mira, después de toda esta diarrea mental que acabo de soltar, al menos tengo respuesta para una de las preguntas. La raíz cuadrada de 782348750 es 27970,5 así que quién sabe, lo mismo mañana os cuento a qué huelen las nubes.